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TALLER
LIBRE DE LITERATURA
RESPUESTAS A PREGUNTAS DE ESCRITORES NOVELES
por Estrella
Cardona Gamio
TALLER LIBRE DE LITERATURA, nació prácticamente a
petición del público que visitaba nuestra página
web; las muchas cartas que recibíamos haciéndonos
preguntas referentes a cómo y de que forma escribir literariamente,
me ofrecieron la ocasión de responderlas, no a una por una,
sino a todas, ya que bastantes de las preguntas venían repetidas.
Ahora, y debido al
gran éxito logrado on line, la llevamos al papel con el propósito
de que continúe ayudando a todos aquellos que empiezan en
el camino de la literatura.
Deseamos que las
presentes páginas sean de alguna utilidad a quienes aman
el comprometido oficio de escritor; al menos, con esa intención
fueron creadas.
Se trata de catorce respuestas
o capítulos que nos hablan acerca de los pasos a seguir para convertirse
en escritor, qué autores deben leerse, si es necesario vivir intensamente
para ser literato, sobre qué debe escribirse y cómo, cómo saber
si lo que se escribe es bueno, cómo no pasarse escribiendo o cómo
sintetizar sin quedarse corto, cómo se espolea la imaginación, que
vicios literarios deben evitarse, con qué palabras se empieza y
acaba una novela, sobre el agotamiento de las ideas, qué es un relato,
si existe una literatura masculina y otra femenina, como se escribe
un cuento infantil, y si un escritor que no sea joven ya, y primerizo
en literatura, tiene posibilidades de éxito. Se
cierra con un a modo de epílogo para finalizar, englobando varias
preguntas puntuales en este caso acerca del contacto con editoriales,
concursos y agentes literarios.
Te
ofrecemos la lectura de lª pregunta
PRIMERA PREGUNTA
¿QUÉ
HAY QUE HACER PARA CONVERTIRSE EN ESCRITOR, QUÉ PASOS HAY
QUE SEGUIR?
¿Qué
hay que hacer para convertirse en escritor, qué pasos hay
que seguir?
RESPUESTA:
No existen fórmulas
sino ganas de escribir, eso es todo, ya lo sabes. Si te sientes
inspirado por un argumento, y no hay argumento malo, coges el boli,
o la máquina de escribir, o el ordenador, y te pones manos
a la obra. Si se te ocurre una buena idea y estás en el trabajo
o andando por la calle, procura llevar siempre una libreta en el
bolsillo y apúntala, que luego con calma, todo ya irá
saliendo.
Ahora bien, escribir
es una cosa y ser escritor, novelista, otra muy diferente; hay personas
especialmente dotadas para la escritura, que lo hacen con fluidez
y amenidad, pero ello no significa que sean novelistas, y por eso
nos encontramos con gente capacitada para saber describir sus emociones
de manera admirable y que, sin embargo resultan incapaces de desarrollar
un argumento, crear una obra de imaginación en suma.
Empezar escribiendo
sobre nuestra propia vida puede no ser más que un ejercicio
incluso muy bien hecho, pero no inventamos nada, sólo repetimos
o recreamos. Escribir sobre la propia vida, o las sagas familiares,
sólo es apto para novelistas profesionales, y éstos
lo suelen hacer casi siempre al final de su vida, y acostumbran
a ser obras maestras debido al "rodaje" de quien lo lleva
a cabo.
De todas formas debo
decir que en la obra de cualquier escritor consagrado existen muchos
rasgos autobiográficos que se incorporan a sus argumentos
de ficción, puede tratarse, por ejemplo, de la manera de
enfocar un problema que si lo encara el protagonista detrás
se esconde su creador, pueden ser también recuerdos íntimos
que se adjuntan, gentes que hemos conocido, y mil y un detalles
más, que de estos se halla plena la obra de cualquier autor,
e incluso a veces se puede novelar un episodio de la existencia
propia, o la vida de otras personas que hemos tratado y que nos
ha parecido novelesca, arreglándola a nuestro gusto, claro
está. Todo lo expuesto se puede hacer, siempre y cuando le
echemos imaginación y no copiemos literalmente.
Antes de continuar,
no obstante, quiero hacer un comentario que considero imprescindible:
escribir no es todo, hay que tener vocación de escritor,
y esa vocación significa el escribir contra viento y marea,
sin desmayo aunque no nos editen nada, aunque nos rechacen constan-temente
los originales, aunque nos digan que no valemos, aunque nos publiquen
en medios modestos que no pagan porque no son empresas financieramente
fuertes, aunque nos tengamos que costear la edición nosotros
mismos y muy pocos nos lean, porque, amigo mío, el escritor,
en palabras de Mario Muchnik, escribe porque si no escribe se muere,
y esta es una gran verdad, tenemos que escribir porque es la única
vida que deseamos, o, mejor dicho, porque no concebimos otra diferente
—y la historia de la literatura está llena de ejemplos.
El que antepone a
la tarea de escribir, auto proclamándose novelista, diversiones,
fines de semana, vacaciones, o el salir con los compañeros
de marcha, ese no lo es ni lo ha sido nunca; la profesión
de escritor, profesión, por más que no se cobre un
céntimo, es una de las más duras e ingratas que existen;
suele exigir muchas horas de trabajo criticado o incomprendido,
sobre todo cuando no se perciben emolumentos por ella, cierto tipo
de aislamiento o concentración y una entrega tan absoluta
que no admite rivales que la dispersen.
(Otra cosa, si escribes
por dinero, para ganarte la vida con la literatura, deslumbrado
por los premios literarios que, salvo honrosas excepciones, sólo
ganan los autores de renombre, te aconsejo que te dediques a trabajos
más rentables y que nada tengan que ver con la novelística
en general).
Si después
de leer todo lo precedente estas dispuesto a seguir escribiendo,
entonces es que tienes madera para ello, y, ¡adelante, bienvenido
al club!
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