| Primera
pregunta de Taller libre de literatura. (Respuestas a preguntas
de escritores noveles)
Autora: Estrella Cardona Gamio
PRIMERA PREGUNTA
¿QUÉ HAY QUE HACER PARA CONVERTIRSE EN ESCRITOR, QUÉ
PASOS HAY QUE SEGUIR?
¿Qué
hay que hacer para convertirse en escritor, qué pasos hay
que seguir?
RESPUESTA:
No existen fórmulas sino ganas de escribir, eso es todo,
ya lo sabes. Si te sientes inspirado por un argumento, y no hay
argumento malo, coges el boli, o la máquina de escribir,
o el ordenador, y te pones manos a la obra. Si se te ocurre una
buena idea y estás en el trabajo o andando por la calle,
procura llevar siempre una libreta en el bolsillo y apúntala,
que luego con calma, todo ya irá saliendo.
Ahora bien, escribir es una cosa y ser escritor, novelista, otra
muy diferente; hay personas especialmente dotadas para la escritura,
que lo hacen con fluidez y amenidad, pero ello no significa que
sean novelistas, y por eso nos encontramos con gente capacitada
para saber describir sus emociones de manera admirable y que, sin
embargo resultan incapaces de desarrollar un argumento, crear una
obra de imaginación en suma.
Empezar escribiendo sobre nuestra propia vida puede no ser más
que un ejercicio incluso muy bien hecho, pero no inventamos nada,
sólo repetimos o recreamos. Escribir sobre la propia vida,
o las sagas familiares, sólo es apto para novelistas profesionales,
y éstos lo suelen hacer casi siempre al final de su vida,
y acostumbran a ser obras maestras debido al "rodaje"
de quien lo lleva a cabo.
De todas formas debo decir que en la obra de cualquier escritor
consagrado existen muchos rasgos autobiográficos que se incorporan
a sus argumentos de ficción, puede tratarse, por ejemplo,
de la manera de enfocar un problema que si lo encara el protagonista
detrás se esconde su creador, pueden ser también recuerdos
íntimos que se adjuntan, gentes que hemos conocido, y mil
y un detalles más, que de estos se halla plena la obra de
cualquier autor, e incluso a veces se puede novelar un episodio
de la existencia propia, o la vida de otras personas que hemos tratado
y que nos ha parecido novelesca, arreglándola a nuestro gusto,
claro está. Todo lo expuesto se puede hacer, siempre y cuando
le echemos imaginación y no copiemos literalmente.
Antes de continuar, no obstante, quiero hacer un comentario que
considero imprescindible: escribir no es todo, hay que tener vocación
de escritor, y esa vocación significa el escribir contra
viento y marea, sin desmayo aunque no nos editen nada, aunque nos
rechacen constan-temente los originales, aunque nos digan que no
valemos, aunque nos publiquen en medios modestos que no pagan porque
no son empresas financieramente fuertes, aunque nos tengamos que
costear la edición nosotros mismos y muy pocos nos lean,
porque, amigo mío, el escritor, en palabras de Mario Muchnik,
escribe porque si no escribe se muere, y esta es una gran verdad,
tenemos que escribir porque es la única vida que deseamos,
o, mejor dicho, porque no concebimos otra diferente —y la
historia de la literatura está llena de ejemplos.
El que antepone a la tarea de escribir, auto proclamándose
novelista, diversiones, fines de semana, vacaciones, o el salir
con los compañeros de marcha, ese no lo es ni lo ha sido
nunca; la profesión de escritor, profesión, por más
que no se cobre un céntimo, es una de las más duras
e ingratas que existen; suele exigir muchas horas de trabajo criticado
o incomprendido, sobre todo cuando no se perciben emolumentos por
ella, cierto tipo de aislamiento o concentración y una entrega
tan absoluta que no admite rivales que la dispersen.
(Otra cosa, si escribes por dinero, para ganarte la vida con la
literatura, deslumbrado por los premios literarios que, salvo honrosas
excepciones, sólo ganan los autores de renombre, te aconsejo
que te dediques a trabajos más rentables y que nada tengan
que ver con la novelística en general).
Si después de leer todo lo precedente estas dispuesto a seguir
escribiendo, entonces es que tienes madera para ello, y, ¡adelante,
bienvenido al club!
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