LOS TRES PRÍNCIPES Y SUS BESTIAS
Cuento lituano recopilado por Andrew Lang
© 2005 Traducido del inglés y adaptado por Estrella Cardona Gamio

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Así pues, el joven marchó al bosque a buscar al príncipe y pronto la noche cayó sobre él. Entonces llegó a un claro entre los árboles en donde una hoguera ardía y allí estaba la misma anciana que ya conocemos echando ramas secas a las llamas. Él le preguntó si podía pasar la noche junto al fuego ya que era demasiado tarde y demasiado oscuro para volver a la ciudad, a lo que ella le respondió:

-Ciertamente, puedes, pero yo tengo miedo de tus bestias, ¿me dejas que las toque con esta rama?, de esta manera ellas ya no me asustarán.

Él le dio permiso porque ignoraba que era una bruja y tan pronto ella tocó con su rama a las bestias y a su amo, todos se convirtieron en piedra.

Acaeció, poco tiempo después, que el tercer hermano regresó de sus viajes y llegó a la encrucijada en donde estaban los tres abedules, descubriendo entonces las señales rojas en la corteza de los dos árboles. Lo que hizo que se pusiera a llorar y a decir:

-¡Ay de mi!, mis dos hermanos están muertos –y se marchó escoltado por sus fieles animales en dirección a la ciudad en la que su hermano había gobernado.

Cuando entró en la ciudad todo el pueblo pensó que era su príncipe que había vuelto otra vez y se congregaron a su alrededor como hicieran con el segundo hermano y le preguntaron cuando había venido y por qué el otro no le acompañaba, llevándole acto seguido al palacio del rey, pero la princesa se dio cuenta de que no era su marido, rogándole, en cuanto estuvieron a solas, que fuera a buscar a su hermano y lo trajera a casa.

 

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