| LOS
TRES PRÍNCIPES Y SUS BESTIAS Cuento lituano recopilado por Andrew Lang |
©
2005 Traducido del inglés y adaptado por Estrella Cardona Gamio |
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La princesa rescatada le agradeció a su salvador el que la hubiese librado de la horrible fiera y le dijo: -Sube a esta carroza conmigo e iremos al palacio de mi padre –y acto seguido le entregó un anillo y la mitad de su pañuelo. Pero el cochero y el lacayo, hablando entre ellos se dijeron: -¿Por qué debemos conducir de nuevo a este extranjero a palacio? Quitémonoslo de encima con un engaño y entonces podemos decir al rey que nosotros salvamos del dragón a la princesa y uno de los dos se casará con ella. Y así hicieron, dándole al príncipe una bebida que le hizo perder la memoria y lo abandonaron al borde del camino. Las bestias fieles se le acercaron muy tristes y lloraron al comprobar que el príncipe ni siquiera se acordaba de ellas, y llorando se preguntaban que debían hacer. Entonces el lobo tuvo una idea y se internó en el bosque del que volvió con un mantel en el que había, una vez extendido en el suelo, un apetitoso pastel de carne de buey que atrajo la atención de un cuervo que por allí estaba volando, ya que era su manjar favorito, y que bajó veloz dispuesto a picotear la comida. Al instante el zorro lo agarró llevándoselo al león. Entonces el león le dijo al cuervo: -No te asustes, no te vamos a hacer ningún daño si tú prometes volar a la ciudad donde hay tres pozos de agua curativa y recoger en el pico las tres clases de agua que van a devolver la memoria a nuestro señor. El cuervo voló muy lejos hasta llegar a la ciudad en donde estaban los tres pozos de agua curativa, llenó su pico volviendo raudo al lugar donde le esperaban, y vertiendo en los labios del desmemoriado el agua mágica, le devolvió sus recuerdos.
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