LA PRINCESA ROSETTE
de Madame D'Aulnoy
© 2005 Traducido del francés por Estrella Cardona Gamio

Copyright dibujo: Estrella Cardona Gamio10

Frétillon hizo como su ama le había encargado y no habiendo mejor cocina que la del rey, penetró en ella cautelosamente. Mientras que los cocineros le daban la espalda, escamoteó la carne que estaba en el asador pues tenía un aspecto excelente y sólo con verla entraba apetito. Frétillon llevó el canasto, bien repleto, a la princesa. Rosette entones lo envió otra vez a las cocinas y él de nuevo regresó cargado con todas las compotas y las confituras del rey.

Éste, que no había comido, teniendo un hambre enorme, quiso cenar pronto, pero no había nada y se enojó de manera espantosa yéndose a dormir con el estómago vacía.

A la mañana siguiente a la hora de la comida y a la hora de la cena sucedió lo mismo, de suerte que el rey estuvo tres días sin comer ni beber porque cuando iba a ponerse a la mesa se encontraba con que todos los manjares le habían sido substraídos.

Su confidente, apenado, al temer la muerte del rey por inanición, se escondió en un ángulo de la cocina y se puso a vigilar la marmita que hervía, sorprendiéndose al ver entrar sigilosamente a un perrito verde que no tenía más que una oreja, y que yendo directo al puchero, metía las viandas dentro de la canasta. Entonces le siguió para saber adonde iría , le vio salir de la ciudad, le siguió y llegó hasta la choza del buen anciano. En seguida fue a contarle al rey que era en la casa de un pobre campesino el lugar al que iban a parar su sopa y su asado mediodía y noche.

El rey se quedó totalmente sorprendido. y pidió que le fuesen a buscar. El confidente, por no perder su lugar de privilegio en la corte, quiso ir él mismo llevando a los arqueros y se encontraron al anciano comiendo con la princesa la sopa del rey. Ante aquella prueba de su delito. les hizo prender y mandó atarles con gruesas cuerdas, incluyendo también a Frétillon entre los culpables.

En cuando llegaron, fue a contárselo al rey de los pavos reales, quien respondió:

-Mañana expira el séptimo día acordado con aquellos que me han afrentado. Les haré morir junto con los ladrones de mi comida.

Después entró en la sala de justicia. El anciano se puso de rodillas y le dijo que se lo iba a contar todo. Mientras hablaba, el rey miraba a la bella muchacha, apiadándose al verla llorar. Pero cuando el buen hombre hubo revelado que era ella la princesa Rosette, y que la habían arrojado al mar para que se ahogara, el rey, a pesar de la debilidad que tenía al haber estado tanto tiempo en ayunas, dio tres saltos corriendo a abrazarla, luego cortó las cuerdas que la aprisionaban, y le dijo que la amaba de todo corazón.

Se llamó a los hermanos de Rosette, quienes creyeron que era para ejecutarles y por esta causa comparecieron muy tristes y con la cabeza baja. También fueron conducidas allí la nodriza y su hija. Cuando todos se vieron se reconocieron. Rosette corrió a abrazar a sus hermanos, y la nodriza y su hija, con el barquero, postráronse de rodillas pidiendo gracia.

La felicidad era tan grande que el rey y la princesa los perdonaron y el buen anciano fue recompensado largamente quedándose a vivir para siempre en el palacio.

Finalmente, el rey de los pavos reales hizo toda suerte de desagravios a sus futuros cuñados, testimoniando su dolor por haberles maltratado. La nodriza devolvió a Rosette los bellos trajes y su celemín de escudos de oro y la boda duró quince días.

Todos fueron felices, hasta Frétillon que no comió más que alas de perdiz.

 

Fin de LA PRINCESA ROSETTE

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