LA PRINCESA DE LA MONTAÑA DE CRISTAL
Cuento Escandinavo
© 2005 Traducido del francés y adaptado por Estrella Cardona Gamio

Copyright dibujo: Estrella Cardona Gamio5

Comenzó su búsqueda a través de todo el palacio y cada niño fue llamado a testificar, pero ninguno sabía que había sucedido. Finalmente el pequeño príncipe llegó. Apareciendo delante de su padre dijo:

-Sé que habéis montado en cólera, pero yo no puedo ocultar la verdad pues soy yo quien ha dejado escapar al salvaje.

Escuchando esto, el rostro de la reina se cubrió de una palidez mortal y todos con ella se demudaron, pues el pequeño príncipe era su favorito. Al cabo, el rey habló:

-Esta fuera de duda que se pueda decir de mi un día que yo he traicionado mi palabra, ni siquiera por la carne de mi carne, y serás castigado sin piedad tan ciertamente como lo has merecido.

Una vez dicho esto, dio orden a sus hombres de llevar al joven príncipe al bosque y abandonarlo allí a su suerte.

Todo el pueblo se hundió en una profunda tristeza ya que nada semejante había sucedido jamás, y fueron a interceder por el joven príncipe pero el rey no varió de opinión; sus hombres no tuvieron otra alternativa que de ponerse en camino llevando al príncipe con ellos. Cuando hubieron penetrado profundamente en el bosque le dijeron al príncipe, aunque sintieran una profunda pena, que siguiera su camino y que no regresara jamás ya que su padre el rey así lo ordenaba.

El príncipe les obedeció, marchando el tiempo que pudo sin otro alimento que las nueces y las bayas salvajes que habían en el bosque. Cuando hubo de esta manera recorrido un largo trayecto, llegó al pie de una montaña en la cima de la cual se encontraba un inmenso abeto, pensando entonces:

-Treparé a este abeto y veré si hay algún camino.

Sigue...

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