12.15 del mediodía del día... de Junio de 199...
 

Copyright dibujo: Estrella Cardona GamioLa Emisora Municipal suspendió bruscamente el programa veraniego BOLEROS DE SIEMPRE, que era algo así como el disco solicitado pero dedicado a los nostálgicos de mediana edad, y la joven locutora que estudiaba tercero de periodismo en la Autónoma, dijo con una dicción algo nasal y chillona:

-Nos acaban de pasar una nota urgente, mucha atención porque es importante.

Y acto seguido la leyó.

No había concluido de hacerlo, cuando en control se encendió la luz roja intermitente y el técnico de sonido, deslizándose sobre su silla de oficina con ruedas, descolgó el teléfono.

-...esta es la noticia y... ¡Atención, control nos pasa una llamada que también parece ser prioritaria!... ¿Si?

Una tenue vocecita llorosa se escuchó al otro lado del hilo:

-Yo llamo... porque han secuestrado a mi perrito...

-¿Que han secuestrado a tu perro?... ¿Estás completamente seguro?, mira que los perros juegan a esconderse... Los perritos son muy traviesos, yo tuve uno que...

-No, se llama Puchi-Puchi... Ayer noche se quedó durmiendo en su cestito y esta mañana no estaba... Siempre desayunamos juntos... Es mi primer día de vacaciones... Y Puchi-Puchi no se habría ido nunca él solito, es un yorkshire muy chiquitín, igual que todos... Habrá salido esta mañana a pasear por el jardín y me lo han raptado.

-Bueno, bueno, no te pongas así, no llores, quizás dentro de un momento tu perrito aparece, igual está durmiendo detrás de un cojín del sofá. Yo tuve una vez uno que...

La voz de una mujer, muy alterada, substituyó a la llorosa del niño.

-Prefiero pensar que algún ladrón se lo ha llevado... porque no quiero ni imaginar otra cosa peor...   Si, ya se que se trata de un perro, que se trata de perros y gatos, pero, señor, ¿acaso por qué sean bestias han de ser sacrificadas por algún psicópata sin que nadie haga nada por impedirlo?

Se cortó la comunicación y de nuevo encendióse la luz roja en control.

-¡Otra llamada!... ¿Si, hola...?...

Una señora, a quién la voz le temblaba de indignación, exclamó al otro lado de la línea:

-Yo tengo... Bueno, eso creo todavía, una perrita pequinesa...

-¿También ha desaparecido?

-No, me la han envenenado, hace más de una hora que la he dejado en el veterinario y se debate entre la vida y la muerte... Como ha dicho la dueña de Puchi-Puchi, que es amiga mía, ¿no va haber nadie que frene a ese criminal?... ¿Hasta cuando van a permitir que se siga saliendo con la suya?... ¡Si, se lo que estarán pensando muchos ahora mientras me escuchan, que me preocupe más por el hambre y los sufrimientos del Tercer Mundo que no por un perro que en opinión de ellos no es más que eso, un mimado perro faldero!... Y yo preguntó, ¿qué tiene que ver lo uno con lo otro, y acaso no es, por muy perro que sea, un animalito de Dios?... Y otra cosa, ¿ha pensado alguien que igual que envenena a perros y gatos también puede ocurrírsele envenenar a nuestros hijos?

Colgaron el teléfono violentamente y acto seguido la línea se vio desbordada por las llamadas.

 ___________________________________ _____________________________

__Continuará...

Inicio