11 de la mañana del día... de Junio de 199...
 

Copyright dibujo: Estrella Cardona GamioEl jefe de la Policía Municipal colgó el teléfono con irritación exclamando muy molesto mientras encarábase al agente de turno que tenía más cerca,

-No me faltaba más que esto, primero el asunto de los perros envenenados...

-Y los gatos... -le recordó el agente.

-Si, si, y también los gatos... Ahora, para postres, un niño telefonea llorando y dice que quiere denunciar el secuestro de su perro, un yorkshire llamado Puchi-Puchi... ¡Vaya nombre más ridículo para un animal!... Además ¿quién va a querer raptar a un chucho por muy yorkshire que sea?... Mucho telefilm, digo yo.

El agente, un chico alto y delgado, le informo tímidamente:

-Son perros muy valiosos, valen carísimo, o sea que no es tan raro que lo hayan podido secuestrar.

- “Sé” que valen muy caro, pero de eso al secuestro... ¡Secuestro, rapto, que manera de utilizar mal las palabras!... ¿Sabe lo que le digo?, pues que no creo que lo hayan “secuestrado”, lisa y llanamente, si no lo han robado, para venderlo posteriormente, el chucho ese se ha ido por ahí a darse un garbeo o está más difunto que...

-¿Intoxicado?

-¡Y yo que sé, no soy pitoniso!

El teléfono volvió a sonar y el jefe de la policía lo miró con aprensión. El dichoso asunto de los perros y los gatos envenenados, le traía de cabeza desde hacía una semana y lo peor es que el caso se había unido con un traslado de las oficinas a otro local más céntrico lo que venía a significar que todo estaba un poco desorganizado con tanto ajetreo.

-Responda usted... -le ordenó bruscamente al subordinado.

-Policía Municipal, dígame... ¿Cómo?... Si, si... Vale... Estamos en ello.

Colgó el auricular mirando nervioso a su jefe.

-¿Qué pasa ahora?... ¿Qué nueva desgracia ha ocurrido?...

El joven policía municipal tragó antes de responder e iba a hacerlo cuando una nueva llamada vino a interrumpirles.

-Policía Municipal, dígame... Si... Si... Tomo nota... -garrapateó apresurado en una hoja suelta de papel- De acuerdo, si... Estamos en ...

-¡Apuesto a que le han colgado! -rugió el jefe de policía- Pero ¿qué diantres sucede, si es que puede saberse?

-Se han encontrado dos perros envenenados en el Parque Central, no tenían amo.

-Pero eso no es todo, ¿verdad?

-No señor... Seis gatos vagabundos han sido encontrados muertos entre los containers del callejón que da a la acequia...

El jefe de policía pegó un sonoro puñetazo sobre la mesa del despacho.

-¡¡¡Es la guerra!!!... ¡Me gustaría saber quién es ese malvado que se está cargando a estos pobres animales!

El agente aventuró cautelosamente:

-Sin contar que, igual, un día, cualquier niño puede...

-¡Hombre, no llame usted ahora al mal tiempo, ya sólo nos faltaría que algún crío se envenenara para redondear el problema!

Un agente municipal que estaba efectuando su ronda mañanera, entró inopinadamente en jefatura. Venía muy alterado.

-¡Jefe, he estado a punto de poner una multa a un coche mal aparcado, pero no he tenido el valor moral para hacerlo!... ¡Espere, espere, no se enfade!, era un caso de fuerza mayor, estaba mal aparcado delante del dispensario veterinario... Iba a ponerle la multa cuando ha salido llorando una señora, la esposa del farmacéutico, los que viven en la urbanización... ¡La verdad, partía el alma, le han envenenado a su perrita pequinesa y en el dispensario la ha dejado, le estaban haciendo un lavado de estómago al animalito, pero parece que no daban muchas esperanzas!

El jefe de policía hallábase tan congestionado que semejaba que le iba a dar un ataque.

-¡Se acabó, quiero a todo el mundo movilizado a la busca y captura de ese mata perros... y gatos!... ¡Mañana sale el periódico, ¿no? -(era semanal)-, pues voy a llamarles ya para que se alerte al pueblo entero!

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____Continuará...

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