| CAPÍTULO VII PUCHI-PUCHI INVESTIGA | |||
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Aquellas lluvias, con pequeños claros intermitentes, duraron una semana; estábamos a mediados de septiembre y teníamos el otoño a las puertas. Mucha gente se resfrió y también algunas mascotas, lo que significa que, entre unas cosas y otras, la partida de "caza" que proyectaban Boss y sus amigotes, se vio forzosamente retrasada porque hubo luna llena, niebla, y los bosques de los alrededores se llenaron de personas que buscaban setas entre la pinaza y que entraban y salían por las calles de la zona residencial, como Pedro por su casa, lo que impidió que los animales se pasearan a sus anchas pues sus dueños tenían miedo de que alguien se los llevara ya que había ejemplares muy hermosos de las más diversas razas, y estamos hablando de los perros, porque a los gatos no hay nadie que los controle, como no se les encierre en una habitación de ventanas cerradas. Boss y algunos más, se vieron obligados a no salir de los jardines, eso cuando hacía bueno, y aguantaban mal la inactividad, sobre todo porque se morían de ganas de hacer de las suyas. Pero Copy y Tigre, como felinos que eran, no cesaban de efectuar sus excursiones, un tanto secretas y enigmáticas en esas ocasiones. En cuanto a Puchi-Puchi, harto de verse privado de libertad de movimientos y teniendo una idea entre ceja y ceja, un buen día que había salido el sol y las nubes eran blancas igual que copos de nieve, saltó la tapia sin que nadie le viera y echó a correr calle arriba en dirección a Villa Florita. Estaba decidido a aclarar de una vez por todas el misterio que envolvía a los gatos azules. Trota que te trotarás por rincones cubiertos de maleza y caminos que lo eran todo menos de paso, nuestro héroe favorito llegó algo jadeante, preciso es reconocerlo, a las puertas de Villa Florita, y como era chiquitín y ágil cual lagartija, pronto se escurrió por un boquete, hasta meterse dentro de los jardines de la finca que eran una mezcla de macizos de flores y césped. Tembloroso por la emoción, se agazapó detrás de un tiesto de jardín, que tenía plantado uno de esos cactus de diseño que tanto gustan, y espió la fachada de la casa con preocupación. No se veía a nadie ni fuera ni dentro, al menos no se atisbaban personas a través de las ventanas, y fuera, el estanque con sus piedras de adorno, tampoco ofrecía señal de ranas saltarinas. Cerca de éste, sin embargo, se descubrían un par de cestitos forrados de cretona acolchada, con los nombres de sus dueños bordados en azul: MOS y NOS. -Los gatos azules -se dijo para sí Puchi-Puchi, muy impresionado-. Pero, ¿dónde están? Y, cómo si hubieran escuchado su muda pregunta, los gatos azules parecieron brotar de la nada, dirigiéndose silenciosamente hacia sus respectivas cestas. -¡Con que estos son los famosos gatos azules! -pensó el yorkshire boquiabierto, mientras los contemplaba admirado. Los gatos azules eran guapísimos, en efecto, y resultaban de lo más exótico con aquel pelaje suyo azulgris plateado, como de terciopelo. Tenían expresión inteligente, los ojos grandes, luminosos y el caminar suave de las panteras. A Puchi-Puchi le resultaron enormes y aunque era un perrito valeroso, se estremeció involuntariamente. Nos y Mos estaban hablando bajito mientras miraban el cesto en el cual aparecía bordado el nombre del primero, y, de pronto, empezaron a dar muestras de inquietud, buscando en torno al estanque. Nuestro amiguito, espía accidental, sintió como se le erizaban los pelos del lomo y tragó con dificultad, ¡glups! -¿Me habrán olido? -pensó aprensivo de ser descubierto en situación tan comprometida. Pero los gatos azules no le buscaban a él, como de inmediato comprendió para su tranquilidad. Después de dar la vuelta al estanque, los vio introducirse en un seto, y, al cabo, salió uno de ellos, el menos grande, o sea Nos, llevando firmemente cogido entre los dientes, un pequeño bulto de color azul, que, desde la distancia, a Puchi-Puchi le hizo el efecto de ser una rana... ¿Otra rana azul? Puchi-Puchi alargó el cuello cuanto pudo y venteó el aire, que, por suerte para él, le venía de cara. Sólo olía a gato, ¡qué raro! Uno detrás de otro, los felinos se acercaron a sus cestos, y el primero, que sujetaba aquella cosita azul entre los dientes, la dejó caer con suavidad sobre el acolchado interior de uno de ellos. -¡Miiii! -hizo la cosita azul, y Puchi-Puchi respiró hondamente aliviado, porque acababa de descubrir que la presunta rana encantada era, ni más ni menos, un gatito. -¡Vaya, los gatos azules son padres, entonces Glafira metió la pata una vez más! ¿Cuántas veces no habría metido la pata Glafira en aquel embrollado asunto? Pues si la rana verde saltó al cestito, de allí saltaría a otra parte y la urraca no lo llegó a ver mientras se atusaba las plumas. ¡Primera brujería que dejaba de serlo! Nos era una mamá gata y se enroscó entorno a su travieso cachorro, en tanto Mos, el papá, se tendía a los pies del cesto sobre el verde césped y allí se quedó protector y vigilante. Puchi-Puchi comprendió que sobraba y como lo que deseaba ver ya lo había visto, es decir, que los gatos azules eran completamente normales, cuidadoso y en silencio fue retrocediendo hasta abandonar el jardín tan sigilosamente como había entrado. Lo que él no sabía, es que cuando por fin se encontró en la acera de la calle, Mos, giró la cabeza en dirección a Nos y le dijo con un suave maullido: -Puchi-Puchi acaba de salir de Villa Florita. -Buen perrito Puchi-Puchi -respondió ella. -Sí, un buen amigo, que será muy útil cuando llegue el momento... Ya lo dijo Duc... Puchi-Puchi, entretanto, corría feliz calle abajo. -¡Se acabaron las preocupaciones -reflexionaba alegremente-, todo arreglado, convocaré otra asamblea y diré en público que los gatos azules son una familia corriente de gatos y que lo de la rana azul es un cuento de urracas, como debe serlo también lo de las chispas. Glafira es tonta de remate y nosotros más aún por prestarle oídos! En esas estaba, soñando con un futuro de color de rosa, cuando, para su sorpresa, descubrió, saltando entre las ramas de los árboles, a Copy y a Tigre. -¡Eo, muchachos! ¿qué estáis haciendo por estos barrios? -¿Y tú? -Yo... Yo... -Pues lo mismo, investigar. -He visto hoy a los gatos azules. -Nosotros cada día. -¿Los estáis vigilando? -Elemental -dijo Copy dándoselas, en broma, de gran detective. -¿Y qué habéis descubierto, aparte de que tienen un gatito y no un criadero de ranas azules? Tigre y Copy se acercaron, entre saltos, a Puchi-Puchi. -Que son amigos de Duc -dijo Tigre. -Eso ya era de esperarse. -Sí, pero le visitan cada día, Nos por la mañana y Mos por la tarde, y hablan mucho, mucho, lo que no sabemos es de qué porque no podemos arriesgarnos a que nos vean. -¿Hablan? ¿Un perro y unos gatos? ¿No sería más lógico que Nos y Mos se buscaran compañía felina? -Eso ya lo pensamos... -¿Y no os habéis presentado?, después de todo vosotros sois gatos. Tigre masculló: -Verás, Puchi-Puchi, nos da un poco de apuro al compi y a mí presentarnos por las buenas y decir, ¡aquí estamos! -La verdad es que no sabemos como hacerlo sin parecer nos entrometidos -agregó pensativo Copy, rascándose una de sus orejitas contra el tronco de un árbol. Puchi-Puchi se enfadó ligeramente. -Y así, los unos por los otros, la casa sin barrer, como dicen las personas... No sé si os habéis dado cuenta de que en cuanto mejore el tiempo, ese energúmeno de Boss, y sus seguidores, la van a organizar y si los pobres gatos azules no saben nada, el susto va a ser morrocotudo. -Tú tampoco se lo has dicho -observó Tigre. -Si, es cierto, lo admito... Pero yo no voy cada día a vigilarles... Mi visita ha sido de reconocimiento. -Bueno -intervino Copy, amistoso-, el caso es que los tres les hemos visto y comprobado que no hacen nada malo, podemos decírselo a los demás. -¡Me has leído el pensamiento! -exclamó Puchi-Puchi- Yo también pensaba lo mismo hace un rato... ¡Hay que tirar a la basura esa leyenda tonta y vivir en buena paz y compañía como animales civilizados que somos! -¡Eso! -corroboró Copy con entusiasmo. Tigre los miró a los dos alternativamente, y prefirió guardar silencio a expresar en voz alta lo que cruzaba por su cabeza.
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