| PREFACIO |
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El cómo y el por qué vinieron a parar a nuestras manos las presentes páginas que constituyen el extraordinario relato que nos hemos decidido a publicar, tal vez podría ser origen de una historia aparte, tan interesante, o más, que la que tenemos a bien brindar al lector cual primicia. Empero, no mezclemos los temas y sí hágase la distinción entre un argumento que en mucho estimaremos hijo de la fantasía más que transposición fidedigna de la realidad, sin que ello signifique por nuestra parte menosprecio a tan brillante labor. La otra, la aventura que entraña el hallazgo de los tres cuadernos de que consta el manuscrito, siendo real y muy interesante, se halla falta de esa característica esencial que sólo confiere lo maravilloso. Por tanto, no alteraremos el lógico lugar que le corresponde a la realidad, y enfrasquémonos acto seguido en los insospechados vericuetos de un relato que el azar puso en nuestras manos, y en el que cuanto se narra, pertenece por completo al género de lo irreal, rubricado, en ceremonia de confusión, con las referencias que otorga un autor que aunque no se muestre reticente a la hora de dar nombres y señalar localizaciones, parece jugar bastante con nuestra credibilidad combinando historia y leyenda a un mismo tiempo. Queremos advertir al lector, antes de dar por concluido el prefacio de esta singular obrita, que en toda ella y especialmente en su segunda parte tal y como llegó a nuestras manos, parece ser que el inevitable deterioro que conlleva el transcurso de los años, destruyó irremediablemente algunas hojas interesantísimas de la narración. Así pues, y sintiéndolo nosotros los primeros, nos hemos visto obligados a poner al principio, en medio o al final de la novela, pies de página o bien páginas enteras con notas aclaratorias que puedan suplir esa deficiencia. Esperamos del lector benevolente un juicio favorable tanto para su desconocido autor, como para estos humildes editores y si, imitándonos, se deleita con el contenido del relato que se está disponiendo a leer, nos sentiremos por completo recompensados. Nicolas Raymond &
Associés Editeurs. París, febrero de
1897. |